lunes, 2 de enero de 2012

origen del maiz

Origen del maíz
Maíz, palabra de origen indio caribeño, significa literalmente «lo que sustenta la vida». Botánicamente, el maíz (Zea mays) pertenece a la familia de las gramíneas y es una planta anual alta dotada de un amplio sistema radicular fibroso.
Las variedades cultivadas fundamentalmente para alimentación comprenden el maíz dulce y el reventador, aunque también se usan en buena medida el maíz dentado, el amilácea o harinoso y el cristalino; este último también se utiliza para pienso.
• El maíz normal inmaturo en la panoja es objeto de gran consumo, hervido o tostado.

• El maíz harinoso es un grano con endospermo blando que se emplea mucho como alimento en México, Guatemala y los países andinos. 
• El maíz de tipo dentado tiene un endospermo calloso y vitreo a los lados y en la parte posterior del grano, en tanto que el núcleo central es blando. 
• El maíz de tipo cristalino posee un endospermo grueso, duro y vitreo, que encierra un centro pequeño, granuloso y amiláceo.
El cultivo del maíz tuvo su origen, con toda probabilidad, en América Central, especialmente en México, de donde se difundió hacia el norte hasta el Canadá y hacia el sur hasta la Argentina.
La evidencia más antigua de la existencia del maíz, de unos 7,000 años de antigüedad, ha sido encontrada por arqueólogos en el valle de Tehuacán (México) pero es posible que hubiese otros centros secundarios de origen en América.
Este cereal era un articulo esencial en las civilizaciones maya y azteca y tuvo un importante papel en sus creencias religiosas, festividades y nutrición; ambos pueblos incluso afirmaban que la carne y la sangre estaban formadas por maíz.
La supervivencia del maíz más antiguo y su difusión se debió a los seres humanos, quienes recogieron las semillas para posteriormente plantarlas.
El desarrollo de la agricultura en Mesoamérica tardó miles de años y fue un cambio gradual y casi imperceptible, la elección por parte del recolector de determinados rasgos deseables en cada especie, favoreció cambios genéticos en las plantas. Con el tiempo muchas de ellas requirieron de cuidados para poder prosperar, al grado de no poderse reproducir eficazmente sin el concurso del hombre. De este modo el grano del maíz sé adhirió mas firmemente al tallo; así podía recogerse sin perder las semillas, pero era necesario desgranar la mazorca a mano para poder sembrar. La calabaza silvestre, que es pequeña, lisa y carece de pulpa se convirtió en un enorme fruto cuya pulpa impedía la dispersión de las semillas. El fríjol silvestre, cuya vaina se enrosca para expulsar las semillas, se transformó en una vaina recta, incapaz de abrirse sin ayuda humana.
Todas las especies desarrollaron también semillas con cubiertas más suaves y por lo tanto más blancas y fáciles de digerir, que al mismo tiempo las volvían más vulnerables a los insectos y la humedad. Las evidencias arqueológicas conocidas hasta ahora sugieren que estos tres cultivos básicos no tuvieron un origen común. La calabaza se cultivó primero para ser utilizada quizá como recipiente, por sus semillas, y después por su carne. El fríjol fue un cultivo relativamente tardío en Mesoamérica, aunque su domesticación data de épocas más tempranas en Sudamérica.
Aunque fechamientos más recientes indican que esto pudo ocurrir casi dos mil años después, se considera que el maíz comenzó a domesticarse hace seis o siete mil años en algún lugar de las tierras de Mesoamérica, probablemente la cuenca del río Balsas, donde se encuentra en abundancia su ancestro silvestre, el teocinte o “grano divino” en náhuatl. Las primeras mazorcas de maíz descubiertas en Coxcatlán no eran mayores que el teocinte primitivo, pero contaba con varias hileras de semillas dispuestas alrededor de un olote muy rudimentario. Sin embargo, en los primeros tiempos se preferían otros cultivos más asequibles en las tierras altas, como la setaria o cola de zorro, un tipo de pasto común en el valle de México, o bien el arroz silvestre, un pasto del género Zizianopsis que medraba en las orillas de las lagunas del Altiplano Central. Pero de mayor importancia entonces era elhuautli o amaranto, que fue la gramínea más consumida hasta hace aproximadamente tres mil años.
Sin embargo, al menos durante dos mil años, los productores agrícolas comprendieron apenas una porción mínima de la dieta de los primeros cultivadores. La gran mayoría de los alimentos provenía de la cacería y la recolección de plantas silvestres. Cuando aparecieron las primeras aldeas, las plantas cultivadas formaban poco menos de la mitad de la dieta. En las zonas costeras este patrón era aún menos marcado, de hecho las primeras aldeas complejas surgieron en las costas de Guatemala y Chiapas. Antes de que se adopten definitivamente los tres cultivos básicos de la dieta Mesoaméricana, el consumo de raíces y animales acuáticos siguió siendo la base alimenticia en estos lugares hasta el siglo VI o VII a. C., cuando estaba ya plenamente desarrollada la cultura Olmeca.
Calendario y subsistencia
Las grandes civilizaciones mesoamericanas no habrían surgido sin la agricultura, y sin un sistema de medición del tiempo que organizaba sus actividades cotidianas y rituales de los pueblos mesoamericanos. El calendario determinaba los momentos en que se cultivaba, se comerciaba o sé hacía la guerra y también decía el destino de los seres humanos.
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Para los antiguos mexicanos, en el calendario no sólo figuraban la cuenta de los días o el paso de las estaciones; también se representaba el camino trazado en el cielo por los astros, caminos que los dioses debían recorrer para poder manifestarse en la tierra. Los nahuas llamaban al mes ilhuitl, palabra que también podía significar “fiesta” o “ llegada” y que designaba la aparición de la deidad que había ser adorada en ese tiempo. Así, cada dios tenía su tiempo y la vida en este mundo dependía de que los dioses cumplieran su transcurso exactamente como lo establecía el calendario. Había un tiempo para que Tláloc, el dios de la lluvia, repartiera sus bendiciones sobre la superficie de la tierra. Había otro tiempo para que Xipe Totec hiciera reventar los campos, o Xilonen floreciera en la planta.
A finales del siglo XV, tras el encuentro con el continente americano, el grano fue introducido a Europa a través de España. Se difundió entonces por los lugares de clima más cálido del Mediterráneo y posteriormente a Europa septentrional. Mangelsdorf y Reeves (1939) han hecho notar que el maíz se cultiva en todas las regiones del mundo aptas para actividades agrícolas y que se recoge en algún lugar del planeta todos los meses del año. Crece desde los 58° de latitud norte en el Canadá y Rusia hasta los 40° de latitud sur en el hemisferio meridional. Se cultiva en regiones por debajo del nivel del mar en la llanura del Caspio y a más de 4,000 metros de altura en los Andes peruanos.
Pese a la gran diversidad de sus formas, al parecer todos los tipos principales de maíz conocidos hoy en día, clasificados como Zea mays, eran cultivados ya por las poblaciones autóctonas cuando se descubrió el continente americano. Por otro lado, los indicios recogidos mediante estudios de botánica, genética y citología apuntan a un antecesor común de todos los tipos existentes de maíz. La mayoría de los investigadores creen que este cereal se desarrolló a partir del teosinte, Euchlaena mexicana Schrod, cultivo anual que posiblemente sea el más cercano al maíz. Otros creen, en cambio, que se originó a partir de un maíz silvestre, hoy en día desaparecido. La tesis de la proximidad entre el teosinte y el maíz se basa en que ambos tienen 10 cromosomas y son homólogos o parcialmente homólogos.
Ha habido introgresión (retrocruzamiento reiterado) entre el teosinte y el maíz y sigue habiéndola hoy en día en algunas zonas de México y Guatemala donde el teosinte puede crecer en los cultivos de maíz. Galinat (1977) señala que siguen siendo viables esencialmente dos de las diversas hipótesis sobre el origen del maíz: la primera es que el teosinte actual es el antecesor silvestre del maíz, y/o un tipo primitivo de teosinte es el antecesor silvestre común del maíz y del teosinte; la segunda es que una forma desaparecida de maíz tunicado fue el antecesor del maíz, y el teosinte fue, en cambio, una forma mutante de dicho grano tunicado.
Bibliografía
México a Través de los Siglos. Tomo I. Ed. Clio.
Enciclopedia Microsoft Encarta 99 a 1993 – 1998
Historia del Maiz
En este lugar se han encontrado restos arqueológicos de plantas de maíz que, se estima, datan del 7.000 a.C. Teniendo en cuenta que ahí estuvo el centro de la civilización Azteca es lógico concluir que el maíz constituyó para los primitivos habitantes una fuente importante de alimentación. Aun, se pueden observar en las galerías de las pirámides (que todavía se conservan) pinturas, grabados y esculturas que representan al maíz.

A mediados de la década del ‘50, en excavaciones en la ciudad de México, a 30 Km. En dirección nordeste de las pirámides, se encontraron muestras de polen identificados como pertenecientes al maíz o a sus antiguos progenitores que tendrían de 60 a 80.00 años de edad. Esto nos da una idea de magnitud en la evolución de la especie.

Aunque lo antes mencionado goza de una aceptación general, no se descarta la posibilidad de centros secundarios de origen y/o adaptación en Sud América, si bien es cierto que las evidencias arqueológicas sobre la domesticación son escasas y están centradas en el Perú, donde los materiales mas antiguos datan del año 1.000 a.C. Espigas completas encontradas del 500 a.C. son muy parecidas a las razas andinas que aun se encuentran en Perú y Bolivia y muy distintas de los restos arqueológicos mexicanos.

Desde el centro principal de origen, el maíz fue distribuido en tiempos pre-colombinos hasta la desembocadura del Río San Lorenzo en América del Norte y a través de América Central hasta el sur de chile.
Desde el caribe por la costa atlántica se expandió al Brasil y Argentina con los maíces flint y catetos amarillos, anaranjados o colorados, después del 1.600.
Estas corrientes migratorias permitieron el desarrollo de nuevas formas que han dado origen a la gran variabilidad existentes (se han registrado 300 razas distintas).

El desarrollo de distintos centros de variabilidad en América, ha sido paralelo al desarrollo de las civilizaciones indígenas y se piensa que los colonizadores españoles y europeos que vinieron al nuevo mundo no tuvieron influencia.
Los dentados de México y América central están asociados a la cultura Maya, mientras que los maíces cónicos de la parte central de México (2.500 m.s.m.) lo están con la civilización Azteca.

El maíz que aparece en la región andina tiene que ver con el formidable desarrollo agrícola (terrazas, riego, etc.) de los incas.
En las provincias del nordeste de nuestro país y en el Paraguay, asiento de la cultura guarantica, se desarrollo un tipo de maíz en el que se encontró el gen harinoso (fl2) que eleva el contenido de triptofano del grano.

Existen una serie de evidencias sobre la descendencia del maíz a partir del teocinte:
1) Igualdad en el numero de cromosomas (2n=20) y homología cromosómica.
2) Muchos genes del teocinte están presentes en el maíz.
3) Los cruzamientos entre teocinte y maíz dan descendencia fértil, en cambio maíz por tripsacum son estériles.
4) El teocinte se parece bastante a los mas antiguos maíces que se tienen registrados: plantas con varios tallos, yemas laterales que desarrollan espigas, espigas pequeñas, etc.

La Importancia del Maíz Mexicano



LA IMPORTANCIA DEL MAÍZ MEXICANO

La domesticación y desarrollo del maíz fue un proceso que incluyó, sobre todo, diversas áreas del sur y el centro de México. Proceso de creación colectiva de todos los pueblos que desde la antigüedad ocupan esta porción de la tierra americana. Lo que requirió del interés, la sabiduría y la pasión de miles de experimentadores agrícolas durante miles de años. Así se domestica esta planta milagrosa.

Hazaña cultural que a los mexicanos nos remite a la necesidad de reconocer, reclamar y proteger la rica herencia de conocimiento botánico, de ingeniería genética, que nos legaron como parte de un modelo cultural nuestras culturas prehispánicas, nuestros indígenas, nuestros campesinos.

La planta del maíz es un pasto anual gigante de la familia de las gramíneas. Forma parte de la familia Maydae que tiene cinco géneros, tres americanos y dos orientales, y es la única especie del género Zea. En la nomenclatura científica se le conoce como Zea mays. Su domesticación data de entre 5,000 y 10,000 años A.C.

La enorme capacidad del maíz para adaptarse tiene que ver con las características fisiológicas de la planta, pero más tiene que ver con el trabajo de domesticación y el conocimiento de los agricultores. Aunque el maíz es una sola especie tiene un gran número de razas y variedades que presentan diferencias amplias entre sí. Ello se manifiesta en el tamaño de las plantas, en el plazo desde la germinación hasta la floración, en el número de hojas y el número de mazorcas, en el tamaño de estas, en la cantidad, el color (blanco, amarillo, rojo y morado o negro) y en el tipo de los granos. Estas y otras expresiones de variabilidad del maíz son adaptadas históricamente por los agricultores a la diversidad de condiciones ambientales: temperatura, altura sobre el nivel del mar, vientos, suelos, humedad, etcétera. Tan sólo en México se han reconocido 41 complejos raciales y miles de variedades.

El maíz, a diferencia de los otros cereales, se puede cultivar en casi todos los climas, casi todas las altitudes y casi todos los suelos. Se cultiva pronto, se almacena con facilidad y se conserva por largo tiempo; se prepara con sencillez y no requiere de equipos complejos para consumirse. Todo puede hacerlo la familia campesina en casa, con sus propios recursos. Por ello, es en los periodos de crisis cuando mejor se muestra la importancia del maíz. Su disponibilidad es una trinchera de seguridad, de sobrevivencia de numerosos grupos sociales en el campo y la ciudad. De ahí que la carencia de maíz se expresa no sólo como hambre, desnutrición y epidemias, sino también como extinción cultural de las sociedades que dependen de él.

Ésta prodigiosa herencia vegetal, actualmente adaptada a casi todas las regiones del mundo, constituye un tesoro genético para el desarrollo de nuevas y mejores variedades del maíz. Por el lugar que ocupa en la alimentación de la población mundial, por sus incomparables cualidades nutritivas, por las ventajas que ofrece para su cultivo y por la diversidad de productos derivados que se obtienen a partir de él, el maíz constituye un bien estratégico mundial. La acumulación histórica de cualidades biológicas a partir de una sola planta original, justifica el título de milagrosa.

El maíz se ha convertido, no sólo en México sino en buena parte del mundo, en sustento permanente de múltiples grupos campesinos, en el alimento barato de millones de trabajadores asalariados urbanos y en materia prima estratégica de la ganadería mundial y la industria de alimentos. Pero por sus versátiles cualidades también podría ser una eficiente base material para organizar una producción libre de explotación y despojo.

Por su importancia este milenario legado genético colectivo se le está convirtiendo en el patrimonio privado de dos o tres empresas transnacionales. El uso de semillas híbridas auxiliadas con fertilizantes ha sido el instrumento con el cual se ha logrado suplantar exitosamente la autonomía productiva de los anteriores productores de semillas criollas. Variedades nativas que, en contraste con las híbridas, eran estables en sus características productivas y no requerían del insaciable necesidad de nuevas semillas y agroquímicos.

Sin embargo, nada ha amenazado a la agricultura y los campos mexicanos como la actual contaminación de nuestras variedades criollas con maíz transgénico estadounidense (sea el maíz BT, ese otro maíz transgénico apto para el consumo de más fertilizantes, o sea el maíz terminator). El banco genético de todas nuestras variedades de maíz que hoy crecen en el campo mexicano, constituye uno de los bienes estratégicos más importantes de la nación. Las empresas transnacionales de la agroindustria y la biotecnología lo quieren contaminar, pues suponen que con los laboratorios, jardines botánicos y bancos de germoplasma de los países del norte, podrían controlar la base general de los actuales procesos de alimentación mundial, prescindiendo de la rica biodiversidad que existe en el agro mexicano. De ahí el ahínco con que dichas empresas se dedican a destruir nuestra agricultura.

La recolección y preservación de las razas y variedades nativas del maíz es una tarea urgente para preservar y desarrollar este complejo y antiguo tipo de producción agrícola sustentable, apto para las condiciones ambientales muy heterogéneas, como las de México. Por la posibilidad de estabilidad productiva, por su antigüedad y por el extraordinario acervo genético que representa, urge cerrar filas entre nosotros para no permitir el saqueo de nuestro patrimonio más valioso. 

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Producción E Importación De Maíz En México*

El maíz es el cultivo más importante de México por varias razones: se producen alrededor de 18.2 millones de toneladas en una superficie de 8.5 millones de hectáreas y es el que presenta un mayor número de productores, 3.2 millones, en su mayoría ejidales (solo existen 4 millones de productores agrícolas en el país).
Alrededor del 90 por ciento de la producción es de maíz blanco y se destina al consumo humano.
Existen dos tipos de productores de maíz:
· El primer grupo, donde se encuentra la mayoría (92 por ciento de los productores), posee predios entre cero y cinco hectáreas y aportan el 56.4 por ciento de la producción total. En general más de la mitad de su producción se destina al autoconsumo -52 por ciento. Sus rendimientos fluctúan entre 1.3 y 1.8 toneladas por hectárea.
· El segundo grupo solo está el 7.9 por ciento de los productores, con predios arriba de cinco hectáreas por productor y aportan el 43.6 por ciento de la producción. Sus rendimientos van de 1.8, a 3.2 toneladas por hectárea. Únicamente destinan el 13.55 por ciento de su producción al autoconsumo.

A partir de la entrada del TLC las importaciones de maíz provenientes de Estados Unidos han ido en aumento llegando actualmente a una tercera parte de la producción nacional (6 millones de toneladas).

Casi en su totalidad es maíz amarillo y destinado supuestamente al consumo.

En Estados Unidos la tercera parte de su producción es de maíz modificado genéticamente (transgénico).

Por lo que entonces México está siendo inundado de maíz transgénico, siendo afectados principalmente el primer grupo de productores: los campesinos pero también a la sociedad en general.

¿CÓMO Y QUIÉNES HAN ATACADO A LA AGRICULTURA MEXICANA?

En México, a pesar de todo lo que se hacho por exterminar a los campesinos, todavía existen 25 millones. De los cuales, el 75.2% vive por debajo de la de pobreza o de alta marginación. Por lo que se calcula que 15 millones de niños que viven en el campo lo hacen en condiciones de pobreza.

Esto es resultado general de una crisis agrícola permanente creada durante numerosas décadas de políticas agrícolas que buscan financiar parte de la industrialización y el desarrollo del país con productos agrícolas pagados por debajo de su valor. Pero, sobre todo, es el resultado final de las políticas agrícolas neoliberales que buscan deliberadamente subordinar a la agricultura mexicana a los intereses de la agricultura estadounidense. Tal el sentido que tienen todas las políticas agrícolas aplicadas por el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN).

1. A partir de la firma del TLCAN el gobierno mexicano deja paulatinamente de apoyar el campo. Ello puede constatarse si se compara el presupuesto asignado al campo en 1995, con el 6.4% del total del presupuesto federal, con el del año 2000 que fue del 2.9%. Por su parte, el crédito agrícola que abarcaba 6.5 millones de hectáreas en 1993, en el 2000 sólo apoyaba a 750 mil hectáreas.

2. En los primeros 5 años del TLCAN (1994-1999) las compras totales de granos a Estados Unidos y Canadá ascendieron a 58.8 millones de toneladas, lo equivalente a dos años de la producción nacional y a 757 millones de dólares. El presupuesto del PROCAMPO para 10 años. Además granos básicos como el maíz, frijol, trigo y sorgo pierden valor (precio) de un 45% a un 55%.

3. Los apoyos a la comercialización disminuyen de 2, 700.00 millones de pesos en 1994 a 528 millones de pesos en 1999. Se debe, entre otras cosas, a la desaparición de la CONASUPO en 1998. Instancia que adicionalmente se deja en manos de intermediarios privados como Cargill(propiedad de Monsanto), Archer Daniells, Maseca, Minsa, Portimex y El Porvenir; que son los que fijan los precios de las cosechas, los que concentran la distribución de los granos y quienes importan el maíz estadounidense (contaminado con transgénicos) a México.

4. Después de varias décadas en que la revolución verde se ocupa de convertir a la mayor parte de los agricultores mexicanos en consumidores dependientes de insumos agroquímicos, el gobierno de México deja de subsidiar de manera directa a partir del TLCAN el uso de agroquímicos, de tal modo que en la actualidad los campesinos pagan 63% más del valor de las semillas y 57% más por los fertilizantes.

5. El estado mexicano justifica lo anterior argumentando la falta de fondos y la necesidad de promover un nuevo campesinado más dinámico que no este sobreprotegido por el Estado, pero la realidad es que el gobierno federal ni siquiera cumple con el plazo de quince años establecido en el TLCAN para levantar lentamente las barreras arancelarias que deberían proteger momentáneamente a los agricultores mexicanos, mientras supuestamente se preparan para competir en el libre mercado internacional. Por el contrario, el gobierno abre completamente las fronteras al maíz estadounidense en sólo dos años mientras deja de cobrar el 120% de carga fiscal que debería corresponder al maíz que entre por encima de los cupos de importación permitidos. Tan sólo cobra el 3%, con lo que el Estado mexicano deja de cobrar anualmente de poco mas de 2 mil millones dólares.

6. La reforma del artículo 27 de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos y la promoción de todas las formas de propiedad colectiva de la tierra en propiedad privada busca facilitarle el camino a los grandes propietarios de la tierra que comienzan a reorganizar la agricultura mexicana. En la actualidad, la concentración de la producción esta en los grandes agricultores que generan el 70% de la producción de arroz, trigo y maíz del ciclo otoño-invierno. Mientras la comercialización de los productos agrícolas la concentran actualmente empresas Trasnacionales como Cargill-Monsanto, Archer Daniels Midland Dreyfus, Novartis y Maseca.

7. Como resultado de lo anterior, la apertura comercial del TLCAN en materia de granos ha implicado el retiro del cultivo de mas de 10 millones de hectáreas y el éxodo rural de 15 millones de campesinos. Los cuales han visto afectados su cultivo, entre otros productos, de maíz, frijol, cebada, trigo, arroz, sorgo, soya, piña, caña de azúcar y café.

Por este contexto general entran al país 6 millones de toneladas anuales de maíz contaminado con productos transgénicos, que las propias empresas transnacionales estadounidenses que los diseñan se encargan de distribuir por todo el ámbito rural. De ahí que la contaminación del maíz local de la Sierra Juárez de Oaxaca con maíz BT transgénico no deba ser considerada como un accidente excepcional, sino como el resultado lógico de todo el asalto que ha venido sufriendo la agricultura mexicana durante los últimos diez años. Por lo que no deberá extrañarnos si esta contaminación está realmente ocurriendo en muchas otras regiones de México.

* Datos del Ceccam a partir de fuentes oficiales como la Secretaría de Agricultura (SAGARPA), Banco de México, Informes de gobierno y documentos oficiales del TLC.

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Cuidados Culturales
El Suelo


  

El suelo debe ser atendido todo a lo
largo de su ciclo. Los cuidados culturales,
o sea, los que se deben hacer desde la
emergencia hasta la precosecha, van
variando según el estado de desarrollo
y pueden agruparse en tres clases:
SUELO - MALEZAS - INSECTOS
   

EL SUELO

En los planteos de labranza convencional,
el mantenimiento del buen estado del suelo
se limita a una o dos escardilladas.
En muchas ocasiones se lo hace como una
simple rutina, sin analizar el porqué ni
su necesidad real.
Malezas

  
Los herbicidas de postemergencia son varios y
también son variadas sus utilidades.
Su elección depende de diversos factores: estado de
desarrollo del maíz, clase de malezas, densidad
de malezas, estado del desarrollo de las malezas,
y condiciones climáticas (temperatura y humedad).

Sería extenso exponer una lista completa de
todos los posibles tratamientos para todos los
posibles casos.
El productor debe aplicar los herbicidas de acuerdo
con su experiencia, o bien recurrir al consejo
técnico de un profesional.




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LUZ SOLAR
Fotosíntesis




Elementos
Minerales
Nutrición




AGUA
Pleno crecimiento



Malezas



CONTROL POSTEMERGENTE DE MALEZAS DEL MAIZ
Tipo
Malezas más comunes
Tipos de herbicidas que las controlan
Latifoliadas
Quinoa / Yuyo colorado / Chamico /
Malva / Chinchilla / Verdolaga
Atrazina /  2,4 D / 2,4 D + Picloram /
Atrazina + Bentazón / Atrazina + Dicamba /
Pendimetalín + Atrazina
Gramíneas anuales
Pasto cuaresma / Capín /
Cola de zorro /
Sorgo de alepo de semilla
Pendimetalín + Atrazina / Nicosulfurón
Gramíneas
perennes
Sorgo de alepo
Nicosulfurón


Recientemente se han comenzado a notar invasiones de malezas que anteriormente
no eran un problema en el maíz, como el caso de Yuyo sapo, Lecherón, Enredadera
perenne y, en menor grado, Malva y Malva cimarrona. Es posible que esto se daba a
que muchos herbicidas tienen poca acción sobre estas malezas, que se ven favorecidas
por la falta de competencia con otras.
    

HERBICIDAS GENERALMENTE RECOMENDADOS PARA ESTAS MALEZAS
Maleza
Nombre botánico
Tipo de herbicidas que las controlan (1)
Yuyo sapo o sunchillo
Wedelia glauca
Glifosato durante el barbecho
o antes de la siembra.
Lecherón
Euphorbia dentata
Atrazina en preemergencia.
Corregüela o
enredadera perenne o
campanilla blanca
Convolvulus arvense
Bentazón en postemergencia, a partir de
la 2a o 3a hoja del cultivo; conviene
agregar 0,15% de coadyuvante.
También 2,4 D en el momento apropiado.
Malva
Malva parviflora
Bentazón en postemergencia.
Malva cimarrona
Anoda cristata
Acetoclor + Metacloro en preemergencia.
Atrazina + Bentazón en postemergencia.
Ciclo del maíz - Factores que lo modifican


El ciclo del maíz puede dividirse en tres etapas básicas: el crecimiento,
el desarrollo y la maduración.


ETAPAS
FASES
Período vegetativo
Germinación.
Crecimiento.
Desarrollo
Floración (panojamiento y emisión de barbas).
Fecundación.
Llenado de grano.
Maduración
Pérdida de humedad (secado del grano).
Senescencia.


El período vegetativo influye en el ciclo total del maíz y puede ser modificado
por el clima, pues la buena disponibilidad de agua y las temperaturas apropiadas
lo acortan, y por la zona de siembra, ya que a distintas latitudes un mismo híbrido
florece en distinto número de días.
La etapa de desarrollo es relativamente menos variable, pero difiere de híbrido a
híbrido. Unos 40 a 50 días después de la floración se produce la maduración
fisiológica, con aproximadamente un 37% de humedad en el grano.
De allí en adelante, el grano deja de ganar materia seca y comienza a perder
humedad, hasta llegar a niveles compatibles con la cosecha mecánica.










                                                                                                                  

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